Una escalinata tallada en la roca, un acantilado abierto al Cantábrico y una antigua señal marítima forman uno de los paisajes más reconocibles de Santoña. El faro de Santoña, conocido como Faro del Caballo, reúne patrimonio industrial, memoria penitenciaria y naturaleza, aunque su visita exige conocer bien el estado actual del acceso y la dificultad del recorrido.
Lo esencial para entender y visitar este enclave de Santoña
- Origen del faro en 1863, al pie del Monte Buciero.
- Acceso clásico mediante una escalinata de 763 peldaños.
- Distancia oficial de 4,8 km en el recorrido lineal de ida y vuelta.
- Cierre vigente en 2026 por riesgo de desprendimientos.
- Alternativa segura con vistas desde la Batería de San Felipe y otros puntos del monte.

Qué es el Faro del Caballo y por qué forma parte del patrimonio de Santoña
El Faro del Caballo es una antigua instalación marítima situada bajo los acantilados del Monte Buciero, en la costa de Cantabria. Se construyó en 1863 para orientar a las embarcaciones que navegaban frente a la entrada de la bahía de Santoña y dejó de funcionar en 1993.
Hoy ya no cumple su función como ayuda a la navegación, pero conserva un gran valor patrimonial. Su interés no está solo en la pequeña construcción del faro, sino en el conjunto formado por la roca caliza, el camino histórico y las escaleras levantadas con participación de los reclusos del antiguo penal de El Dueso.
A mi juicio, esa combinación explica mejor su atractivo que cualquier fotografía. El visitante no encuentra un monumento aislado, sino una huella de la relación entre mar, defensa, trabajo penitenciario y paisaje. Cerca del itinerario también aparecen baterías y fortificaciones que recuerdan la importancia estratégica de Santoña.
La ruta exige más de lo que parece en las fotografías
El recorrido parte habitualmente del paseo marítimo de Santoña, conocido como El Pasaje, en las proximidades del Fuerte de San Martín. Desde allí, la senda atraviesa zonas de encinar cantábrico y alcanza el desvío hacia la escalinata del faro.
La ficha municipal indica una distancia de 4,8 kilómetros en el trayecto lineal de ida y vuelta. Si se completa la ruta circular del Monte Buciero, el recorrido asciende aproximadamente a 9,5 kilómetros. La cifra más llamativa son los 763 escalones que descienden hasta el faro, a los que se suman otros 111 peldaños hacia el nivel del mar.
La dificultad no está tanto en caminar por el bosque como en regresar. La bajada puede dar una falsa sensación de facilidad, pero la subida concentra el esfuerzo en rodillas y cuádriceps. Yo reservaría varias horas, llevaría agua suficiente y evitaría convertir la excursión en una carrera por conseguir una fotografía.
- Calzado con buena suela y sujeción, nunca chanclas.
- Agua y algo de comida, porque no hay fuentes ni servicios en la senda.
- Protección frente a la lluvia, especialmente fuera de los meses más secos.
- Prudencia si hay vértigo, problemas de rodilla o poca experiencia en senderismo.
El acceso permanece cerrado en 2026
La información más importante para planificar una visita es que el acceso al Faro del Caballo permanece cerrado por tierra en 2026 debido al riesgo de desprendimientos y movimientos del terreno. La restricción afecta a las escaleras, por lo que no se debe iniciar la bajada aunque el sendero del Monte Buciero siga siendo transitable en otros tramos.
Desde junio de 2026 también se han establecido restricciones en el entorno marítimo inmediato. Se limita la navegación, el fondeo, el baño y las actividades subacuáticas en un radio de 100 metros alrededor de las escaleras inferiores, y no está permitido desembarcar junto al faro.
Esto cambia por completo la visita. Una excursión en barco puede ofrecer una panorámica desde el agua si la empresa y las autoridades la autorizan, pero no equivale a entrar en el enclave. Conviene confirmar las condiciones el mismo día y no confiar en anuncios antiguos que todavía describen el desembarco como una opción habitual.
La decisión puede resultar decepcionante, pero me parece razonable. En un acantilado tan expuesto, una roca inestable supone un riesgo real para caminantes, bañistas y embarcaciones. El Ayuntamiento de Santoña mantiene además información turística sobre rutas alternativas y puntos de observación del Monte Buciero.
Qué se puede ver aunque no se baje hasta el faro
El cierre no obliga a renunciar a todo el paisaje. La senda permite acercarse a miradores y baterías desde los que se entiende la posición del faro sin entrar en la zona clausurada. La Batería de San Felipe es una de las mejores referencias para contemplar el acantilado y localizar la escalinata desde una distancia segura.
También merece la pena recorrer otros tramos señalizados del Monte Buciero. El encinar, las vistas sobre la bahía, la playa de Berria y los restos de fortificaciones aportan una experiencia más completa que una visita rápida centrada únicamente en llegar al agua.
Para mí, esta es la alternativa más sensata durante el cierre. Permite conocer el patrimonio defensivo y natural de Santoña, caminar sin invadir un espacio peligroso y entender por qué el faro se construyó precisamente en ese punto de la costa.
| Plan | Qué ofrece | Situación en 2026 |
|---|---|---|
| Ruta hasta las escaleras | Senderismo por el Monte Buciero y vistas del litoral | Permitida solo hasta las zonas abiertas; la bajada está cerrada |
| Batería de San Felipe | Perspectiva elevada del faro y los acantilados | Alternativa recomendable, según las condiciones de la ruta |
| Excursión marítima | Vista panorámica desde el Cantábrico | Sin desembarco y sujeta a restricciones marítimas |
Cómo preparar la visita cuando vuelva a abrir
Cuando se autorice de nuevo el acceso, lo primero será comprobar si existe reserva previa, cupo o regulación temporal. En los últimos años se han aplicado controles durante los periodos de mayor afluencia, así que no conviene dar por hecho que la entrada será libre todos los días.
La mejor hora dependerá de la estación. En verano, comenzar temprano ayuda a evitar el calor y las horas de mayor concentración de senderistas. Después de la lluvia, los escalones pueden estar resbaladizos, mientras que el viento fuerte y el oleaje hacen poco prudente continuar hacia la parte baja junto al mar.
La visita tampoco es accesible para todas las personas. La escalinata, la pendiente y la ausencia de servicios limitan mucho la experiencia para quienes tienen movilidad reducida, vértigo o lesiones en las rodillas. En esos casos, los miradores del Buciero ofrecen una solución mucho más cómoda y, en mi opinión, suficientemente espectacular.
También recomendaría combinar la ruta con una visita tranquila a Santoña. Su tradición marinera, las conservas de anchoa, el paseo marítimo y los fuertes ayudan a leer el faro como parte de un paisaje cultural más amplio, no como una simple localización para hacer fotografías.
El valor del faro se entiende mejor desde arriba
El Faro del Caballo merece su fama por la imagen, pero su verdadero interés está en todo lo que concentra. Es una pieza de patrimonio marítimo construida en el siglo XIX, una muestra de ingeniería adaptada a un acantilado y un testimonio de la historia penitenciaria de Santoña.
Durante el cierre de 2026, la visita más responsable consiste en recorrer los tramos abiertos del Monte Buciero, contemplar el faro desde los miradores y respetar las señales de prohibición. Cuando las autoridades garanticen la seguridad, habrá tiempo para volver a bajar sus 763 escalones y descubrirlo de cerca.
La fotografía puede esperar. El paisaje, la memoria del lugar y la seguridad de quienes lo visitan son lo que mantiene vivo este patrimonio.
