Caminar por la Vereda de la Estrella significa recorrer uno de los paisajes más completos de Sierra Nevada: bosques de ribera, antiguas minas, barrancos y vistas directas hacia la Alcazaba, el Mulhacén y el Veleta. En esta guía reúno los datos que más influyen en la experiencia, desde la distancia y el acceso hasta la mejor época, el material necesario y los errores que conviene evitar.
Una ruta histórica con vistas a las grandes cumbres de Sierra Nevada
- Inicio y final: Barranco de San Juan, en el término de Güéjar Sierra.
- Recorrido circular: aproximadamente 18,97 km y unas 6 horas y 30 minutos.
- Dificultad: moderada por la longitud, aunque el sendero está bien marcado en la mayor parte del trazado.
- Paisaje: robles, castaños, arces, ríos, minas abandonadas y vistas de la Alcazaba y el Mulhacén.
- Mejor momento: el otoño ofrece el paisaje más espectacular, pero también es una ruta atractiva en primavera y principios de verano.

Qué tipo de ruta es y qué encontrarás en el camino
El itinerario comienza en el Barranco de San Juan, a unos 1.175 metros de altitud, donde confluyen el río Genil y el arroyo de San Juan. El primer tramo sube con cierta intensidad durante unos 200 metros, pero después el camino se vuelve más cómodo y avanza por la ladera con vistas constantes al valle.
La ruta sigue el trazado de un antiguo camino minero utilizado para acceder a las explotaciones de la sierra. Por eso no es solo una caminata paisajística. Las minas de la Probadora, la Estrella, Doña Berta y la Justicia recuerdan la actividad minera que marcó esta vertiente de Sierra Nevada hasta mediados del siglo XX.
Uno de los primeros lugares que merece una parada es el castaño centenario conocido como “El Abuelo”. Más adelante aparecen el mirador del Viso, el barranco del Guarnón y el paraje del Real, desde donde se abre una de las panorámicas más impresionantes de las caras norte de la Alcazaba y el Mulhacén.
Distancia, duración y variantes del recorrido
Las cifras cambian según el punto donde se dé la vuelta y la variante elegida. Para evitar confusiones, yo distinguiría entre el circuito clásico descrito por los organismos del parque y las excursiones que prolongan el camino hacia Cueva Secreta o enlazan con otros senderos.
| Opción | Distancia aproximada | Tiempo orientativo | Para quién resulta adecuada |
|---|---|---|---|
| Circuito completo | 18,97 km | 6 h 30 min | Senderistas con una condición física normal y experiencia básica |
| Recorrido lineal con regreso por el mismo camino | Variable según el punto de retorno | Entre 4 y 7 horas | Quien prefiera evitar las bajadas más abruptas de las variantes circulares |
| Prolongación hacia Cueva Secreta | Puede superar los 20 km | Jornada larga | Senderistas acostumbrados a caminar muchas horas y controlar el ritmo |
El circuito completo no exige grandes conocimientos técnicos, pero sí resistencia. La dificultad real está en acumular horas de marcha, afrontar terreno irregular y reservar fuerzas para el regreso. En mi opinión, el error más común consiste en valorar la ruta por la suavidad de sus primeros kilómetros y olvidar que todavía queda una parte importante por recorrer.
Cómo llegar al Barranco de San Juan
El acceso habitual se realiza desde Güejar Sierra, localidad situada a unos 16 kilómetros de Granada. Desde la capital hay que dirigirse hacia la carretera de Sierra Nevada y continuar por los desvíos señalizados hacia Pinos Genil y Güejar Sierra.
Una vez en el pueblo, el camino continúa hacia el río Maitena y después por la antigua vía del tranvía de Sierra Nevada. El tramo final discurre por una pista asfaltada y varios túneles hasta la Vegueta del Caracol, junto a un área de merendero y al inicio del sendero.
Conviene comprobar el estado de la pista y las posibilidades de estacionamiento antes de salir. La carretera es estrecha en algunos puntos y en fines de semana de otoño puede haber bastante afluencia. Si llego tarde, prefiero aparcar solo en zonas permitidas y caminar unos minutos antes que bloquear un acceso o dejar el vehículo junto a una curva.
Qué llevar para caminar con seguridad
El sendero está bien definido en buena parte del recorrido, pero atraviesa barrancos, zonas pedregosas y pequeños pasos junto al agua. Un equipo sencillo, bien elegido, marca más diferencia que llevar una mochila excesivamente cargada.
- Calzado de montaña con suela adherente, especialmente si ha llovido.
- Agua suficiente, al menos 1,5 litros por persona para una jornada completa, además de algo de comida energética.
- Ropa por capas, porque la sombra del barranco puede ser fresca incluso en días soleados.
- Bastones para descargar las rodillas durante los descensos y mejorar el equilibrio.
- Mapa sin conexión o dispositivo GPS, sobre todo si se toma una variante hacia los refugios o Cueva Secreta.
- Protección solar, gorra y frontal, porque cualquier retraso puede alargar el regreso hasta el atardecer.
No contaría con encontrar tiendas, fuentes acondicionadas o cobertura continua en el camino. Llevar el teléfono cargado ayuda, pero no sustituye a la planificación. Antes de comenzar, conviene avisar a alguien de la ruta prevista y de la hora aproximada de regreso.
Cuándo ir y qué condiciones pueden cambiar la dificultad
El otoño es la estación más llamativa por los colores de robles, castaños y arces. La primavera también ofrece abundante agua y una vegetación muy viva, mientras que en verano es preferible madrugar para evitar las horas de más calor en los tramos expuestos.
En invierno, la nieve y el hielo pueden transformar una excursión de dificultad moderada en una actividad que exige experiencia y material específico. Si el camino está nevado, no me fiaría de la clasificación habitual de la ruta: hacen falta previsión meteorológica, mapa, buen criterio y, según el estado del terreno, crampones y piolet.
Los cruces de barrancos merecen especial atención después de lluvias intensas o durante el deshielo. Nunca conviene vadear un río crecido por ahorrar unos minutos. También hay que respetar las puertas de los refugios y cercados, evitar los atajos que erosionan la ladera y no acercarse a las ruinas mineras, que pueden conservar zonas inestables.
El paisaje que hace especial a este sendero
La riqueza del recorrido está en el contraste. A un lado aparecen las umbrías cubiertas de fresnos, robles, castaños, quejigos y arces; al otro, laderas más secas y abiertas. El sonido del Genil acompaña buena parte de la caminata y hace que el trayecto resulte más variado que otras rutas de alta montaña.
Las vistas hacia las grandes cumbres son otro de sus atractivos. Desde distintos puntos se distinguen la Alcazaba, el Mulhacén y el Veleta, aunque la visibilidad depende mucho de las nubes y de la calima. Para mí, el tramo más memorable aparece cuando el sendero gana altura y permite contemplar los barrancos glaciares desde una posición lateral, sin necesidad de alcanzar una cumbre.
También merece la pena fijarse en las huellas de la historia local. El trazado del antiguo tranvía, los caminos mineros, los cortijos y los refugios hablan de una sierra que no fue únicamente un espacio natural, sino también un territorio de trabajo, agricultura y desplazamientos difíciles.
Una buena jornada empieza antes del primer puente
Para disfrutar de esta caminata, elegiría una salida temprana, calcularía el tiempo con paradas y dejaría margen para el regreso. La ruta recompensa la calma, pero penaliza salir tarde o alargar demasiado la ida sin controlar la hora.
Si es la primera vez, me limitaría al trazado principal y reservaría las variantes más exigentes para otra jornada. Con una previsión meteorológica estable, calzado adecuado y respeto por el entorno, este camino ofrece una de las mejores maneras de acercarse a la historia y a los paisajes de Sierra Nevada sin lanzarse directamente a la alta montaña.
