Lo esencial para decidir si esta ruta encaja contigo
- Distancia: 7,6 km en formato circular, con salida y regreso en el Alto de la Farrapona.
- Desnivel: unos +318 m, así que no es dura, pero tampoco un paseo plano.
- Tiempo habitual: entre 3 y 5 horas, según ritmo, paradas y clima.
- Época recomendable: primavera, verano y otoño; en invierno cambia mucho por nieve y hielo.
- Lo que verás: el Lago de la Cueva, Almagrera, Cerveriz y Calabazosa o Lago Negro.
- Tipo de excursión: sendero de montaña bien trazado, ideal si buscas paisaje sin meterte en una actividad técnica.
Ficha rápida de la ruta que conviene tener clara
| Dato | Valor | Por qué importa |
|---|---|---|
| Distancia | 7,6 km | Permite calcular si te cabe en media jornada o en una excursión de día tranquilo. |
| Desnivel acumulado | +318 m / -318 m | Explica por qué el recorrido exige más piernas de lo que sugieren los kilómetros. |
| Duración estimada | Entre 3 y 5 horas | Depende mucho de las paradas, las fotos y el estado del terreno. |
| Dificultad | Media | No es técnica, pero la altitud y el clima marcan la diferencia. |
| Inicio y final | Alto de la Farrapona | Es una circular: no necesitas organizar transporte de regreso. |
| Altitud | Arranca en 1.708 m y alcanza unos 1.738 m | La altura influye en el esfuerzo, la meteorología y la sensación térmica. |
| Temporada más cómoda | Primavera, verano y otoño | Son los meses con menos complicaciones para caminar y orientarte. |
Yo la leo así: es una ruta muy agradecida si vas con un mínimo de forma física y con buen tiempo, pero pierde mucho encanto cuando improvisas la salida o subestimas la montaña. Con esa ficha clara, ya se entiende por qué el siguiente paso es recorrerla tramo a tramo.

Cómo se recorre de principio a fin
El sendero parte del Alto de la Farrapona y sigue en gran parte el trazado del PR-AS 15, un sendero de pequeño recorrido que aquí se comporta como una ruta de alta montaña cómoda de leer y bastante agradecida para el caminante. A mí me gusta porque no obliga a adivinar nada: el itinerario está bastante claro desde el principio y el paisaje va cambiando por capas, como si la montaña te fuera dando escenas nuevas a medida que avanzas.
Del Alto de la Farrapona al Lago de la Cueva
El primer tramo es el más amable. En unos 15 minutos se llega al Lago de la Cueva, que suele ser la primera gran recompensa visual de la excursión. El sendero avanza por una antigua pista minera, con una subida suave y sostenida, y enseguida aparece ese contraste tan típico de Somiedo entre roca, pasto y agua oscura.
En este punto merece la pena detenerse un momento. El lago está encajado en una cubeta glaciar y el mirador cercano ayuda a entender muy bien el relieve del valle. Si haces la ruta con calma, aquí ya empiezas a notar que no estás ante un simple paseo de montaña, sino ante un paisaje modelado por hielo, geología y actividad humana antigua.
Del Lago Almagrera al Lago Cerveriz
Después del primer lago llega la parte en la que el desnivel se hace algo más presente. El sendero continúa hacia el Lago Almagrera y luego se bifurca en dirección al Lago Cerveriz. Esta es la zona en la que yo diría que la ruta empieza a mostrar su carácter real: sigue siendo accesible, pero ya deja claro que estás en alta montaña y no en una senda de paseo.
El entorno aquí se abre, el silencio pesa más y el terreno transmite esa mezcla tan especial de amplitud y sobriedad que tiene Somiedo. El Cerveriz, rodeado de prados y laderas suaves, suele ser uno de los lagos que más sorprenden por la transición entre paisaje verde y ambiente mineral. Si te gusta leer el terreno, este tramo tiene mucho que contar.
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El cierre junto al Lago Calabazosa o Lago Negro
El gran final llega con el Lago Calabazosa, también llamado Lago Negro, el más grande y profundo del conjunto, con una profundidad que puede alcanzar los 60 metros. Su color oscuro no es un adorno: es parte de lo que lo hace tan rotundo visualmente. La orilla, el dique y el regreso por el otro lado del Lago de la Cueva cierran el círculo con una sensación muy completa de itinerario bien resuelto.
Si me preguntas dónde se nota más la personalidad de la ruta, yo señalaría justo este tramo final. No solo por el lago en sí, sino porque aquí se entiende por qué esta excursión se considera una de las más representativas del macizo de Somiedo. Con ese dibujo en mente, la cuestión ya no es qué ves, sino cuánto esfuerzo te pide.
Dificultad real y para quién la recomiendo
La etiqueta de dificultad media es correcta, pero hay que leerla con precisión. No estás ante una actividad técnica ni ante una travesía larga, aunque el terreno de montaña, la altitud y el desnivel hacen que la experiencia sea distinta de una ruta llana. Yo no la vendería como una excursión “fácil” sin más: es más bien asequible para senderistas normales, pero no trivial.
- La haría sin problema si caminas con cierta regularidad, llevas buen calzado y aceptas 3 o 4 horas de marcha real.
- La haría con niños si están acostumbrados a andar en montaña y no te importa ir parando con frecuencia.
- La dejaría para otro día si el tiempo amenaza con niebla, lluvia fuerte o viento frío, porque la ruta cambia mucho con la meteorología.
- No la plantearía en invierno como salida estándar: con nieve o hielo, el escenario puede volverse bastante más exigente.
El error más habitual es confundir “sendero bien trazado” con “ruta fácil”. El trazado ayuda, claro, pero no borra el hecho de que estás a más de 1.700 metros de altura. Y justo por eso conviene pensar bien cuándo ir y qué meter en la mochila.
Cuándo ir y qué llevar para disfrutarla de verdad
La mejor combinación suele darse en primavera, verano y otoño. En esas estaciones la ruta se disfruta mucho mejor: el firme está más estable, la visibilidad suele acompañar y el paisaje ofrece desde prados verdes hasta colores más secos o dorados, según el momento del año. En invierno, en cambio, la montaña manda; puede haber nieve, hielo y tramos incómodos o poco seguros sin equipo adecuado.
Si yo tuviera que resumir lo imprescindible, lo dejaría así:
- Calzado de montaña con buena suela, aunque el camino parezca cómodo al principio.
- Agua, como mínimo 1,5 litros por persona en un día templado.
- Comida ligera para no apurar la energía en la subida.
- Chaqueta cortaviento o impermeable, porque la sensación térmica cambia rápido.
- Gorra, gafas y crema solar, incluso cuando el día empieza fresco.
- Bastones, si los usas habitualmente; ayudan bastante en el descenso.
- Mapa o ruta descargada, aunque el itinerario sea evidente.
Si vas con perro, llévalo siempre atado. En un entorno con ganado y mastines, eso no es una recomendación estética, sino una forma básica de respeto y de seguridad. Con la mochila resuelta, solo queda ordenar la llegada y decidir dónde dormir si conviertes la excursión en escapada.
Cómo llegar y encajarla en una escapada por Somiedo
El punto de inicio es el Alto de la Farrapona, así que la logística es sencilla: subes en coche, aparcas y empiezas a caminar. No hay que enlazar transportes ni resolver regresos raros, porque la ruta es circular. Eso la convierte en una opción muy cómoda para una escapada corta por Asturias, sobre todo si quieres aprovechar el día sin complicarte con varios traslados.
Yo intentaría llegar temprano, especialmente en fines de semana o en pleno verano. No hace falta dramatizarlo, pero cuanto más subas a destiempo, más fácil es que acabes caminando con más gente, con más calor y con menos margen para disfrutar las paradas. Si te quedas a dormir, Saliencia y Pola de Somiedo son bases lógicas; si prefieres alargar la experiencia rural, también puedes combinar la ruta con una noche en el valle y dejar otra excursión para el día siguiente.
| Plan | Qué hacer | Cuándo encaja mejor |
|---|---|---|
| Salida de un día | Ruta de los lagos y comida tranquila después | Si solo quieres paisaje y caminar sin prisas. |
| Escapada de fin de semana | Ruta + pueblo de Somiedo + otra senda breve | Si quieres mezclar naturaleza y turismo rural sin saturarte. |
| Viaje de 2 noches | Ruta + Lago del Valle o brañas cercanas | Si te interesa exprimir Somiedo con otra jornada de montaña. |
Este enfoque me parece el más sensato: no convertir una buena ruta en una carrera, sino usarla como pieza central de una escapada bien armada. Con eso en la cabeza, lo que más se disfruta es el propio ritmo del valle y los lagos.
Los detalles que hacen que esta excursión merezca la pena
Lo que realmente distingue a esta ruta no es solo la secuencia de lagos, sino la forma en que junta geología, pastos de altura y paisaje humanizado. Ese equilibrio es muy Somiedo: un espacio protegido que no se mira como postal vacía, sino como territorio vivo. A mí esa mezcla me interesa más que cualquier superlativo fácil.
- Si hay niebla, espera o cambia de plan. La montaña aquí se disfruta mejor con visibilidad y margen de maniobra.
- No te acerques al ganado ni a los mastines. Están trabajando y conviene no alterar su comportamiento.
- No salgas del sendero en las zonas sensibles. Los bordes húmedos y las orillas se degradan con facilidad.
- Haz fotos, pero no corras. La ruta se recuerda mejor cuando paras en los miradores y lees el paisaje con calma.
Si tuviera que resumirlo en una sola idea, diría que esta excursión no destaca por la dureza, sino por la calidad del recorrido: es suficientemente corta para hacerse en una jornada y suficientemente rica para que cada tramo tenga sentido. Esa combinación, cuando está bien planificada, convierte la ruta en uno de los paseos de montaña más completos de Somiedo.
